Aceite de Pescado y Enfermedades Cardiacas
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El interés médico en el aceite de pescado comenzó con la observación de que las enfermedades cardiacas son extremadamente poco comunes entre los esquimales, a pesar del hecho de que consumen una gran cantidad de grasa. Investigación cuidadosa mostró que la dieta de los esquimales incluye altas cantidades de un tipo inusual de grasa encontrada principalmente en peces de agua fría, focas, y ballenas.

Este hallazgo conllevó a una enorme cantidad de investigación científica sobre los posibles efectos para la salud de lo que resultó llamarse aceite de pescado . Sin embargo, a pesar de décadas de investigación y cientos de estudios clínicos, se ha probado que es difícil demostrar concluyentemente que el aceite de pescado en realidad previene enfermedades cardiacas.

Los ingredientes activos en el aceite de pescado son dos grasas en la categoría omega 3: ácido icosapentaenóico (EPA) y el otro, ácido docosahexaenóico (DHA). Evidencia bastante sólida indica que el EPA y DHA pueden reducir los niveles de triglicéridos , una sustancia que está relacionada con el colesterol y tiene similares efectos negativos en las arterias.

Evidencia mucho más débil insinúa que el EPA y/o DHA podría elevar los niveles de colesterol HDL ("bueno"), "adelgazar" la sangre, prevenir peligrosas arritmias cardiacas, desacelerar la frecuencia cardiaca, mejorar el tono de las venas, y disminuir la presión arterial . Se podría esperar que todos estos efectos ayuden a proteger en contra de ataques cardiacos y otras formas de enfermedades cardiacas. No obstante, estudios diseñados para examinar los efectos del pescado, aceite de pescado, o su componente ácidos grasos omega 3 en la frecuencia de enfermedades cardiacas, no han logrado producir resultados positivos consistentes. Algunos han mostrado beneficio; otros no han mostrado efecto; uno incluso encontró evidencia de que el aceite de pescado podría, en algunos casos, exacerbar las enfermedades cardiacas.

Sin embargo, en el 2007, se publicaron los resultados de un estudio gigantesco que por fin parecieron resolver la pregunta. Los efectos protectores para el corazón que tiene el aceite de pescado (eso es lo que parece) al fin se habían probado más allá de una sombra de duda. Desafortunadamente, como veremos, este estudio sufre de severos defectos en diseño, y de hecho prueba poco o nada en absoluto.

Se inscribieron más de 18,000 personas en el estudio. Todas tenían colesterol elevado, y estaban usando medicamentos convencionales en la familia estatina para reducir su colesterol. Aproximadamente la mitad de los participantes recibieron adicionalmente 1800 mg de EPA purificado diariamente, mientras que la otra mitad no recibió tratamiento adicional. Después los investigadores siguieron a los participantes durante aproximadamente cinco años. Lo que querían saber era si el uso de EPA por encima de las estatinas reducía más el índice de eventos cardiacos mayores (en términos generales, definidos por incluir muerte cardiaca repentina, ataque cardiaco fatal y no fatal, angina inestable, angioplastia, colocación de stent, o injerto de bypass en arterias coronarias.)

El resultado fue bastante positivo. Los participantes en el grupo que tomó EPA más estatinas mostró una reducción del 19% en eventos cardiacos mayores, en comparación con los que tomaron estatinas solas. En realidad fue positivo, pero, desafortunadamente, le faltó bastante prueba. Este estudio fue un ensayo abierto, lo cual significa que los participantes sabían si estaban tomando el tratamiento o no estaban tomándolo. Los estudios abiertos son notablemente poco confiables; sólo estudios doble ciego en realidad pueden establecer la efectividad de un tratamiento médico.

En un estudio doble ciego controlado con placebo, algunos participantes reciben el tratamiento real, mientras que otros reciben un placebo de apariencia idéntica, y tanto los participantes como los investigadores se mantienen sin saber nada ("ciegos") con respecto a cuál es cuál. Este es un tema muy complejo, discutido a detalle en el artículo, ¿"Por Qué Esta Base de Datos Confía en Estudios Doble Ciego"? . Aquí, mencionaremos sólo uno de los muchos posibles problemas que pueden ocurrir cuando un estudio no es doble ciego: El llamado "efecto halo."

Como se ha establecido en miles de estudios, cuando las personas saben que van a recibir un tratamiento en un ensayo médico, tienen un mejor cuidado de sí mismas en general. Pueden hacer más ejercicio, consumir una mejor dieta, seguir los consejos de su médico más cuidadosamente y buscar cuidado médico para síntomas que de lo contrario podrían ignorar. El resultado neto pueden ser mejorías drásticas en la salud, que no tienen nada que ver con el tratamiento bajo estudio.

Este no es un simple problema teórico; muy por el contrario, el poder del efecto halo se conoce por ser sustancial. En este estudio en particular, todo el beneficio relativo se podría deber fácilmente, no al EPA por sí mismo, sino al "halo" que rodeó el uso de EPA.

La duda que siempre surge con la falta del estado ciego, empeoró más por un detalle específico en el resultado de este estudio: el hecho de que no se observó diferencia significativa entre los dos grupos con respecto al índice de muerte. Sólo fue en los "eventos cardiacos masivos" más subjetivos y electivos en donde el EPA mostró beneficio relativo, como en la frecuencia de los procedimientos de angioplastia. Estos son "resultados" relativamente subjetivos inherentemente susceptibles a la influencia psicológica.

La conclusión: Aunque sigue pareciendo probable que el aceite de pescado o sus componentes ofrecen un efecto protector para el corazón, sigue por presentarse evidencia definitiva.




REFERENCIAS:
Yokoyama M, Origasa H, Matsuzaki M, et al. Effects of eicosapentaenoic acid on major coronary events in hypercholesterolaemic patients (JELIS): a randomised open-label, blinded endpoint analysis. Lancet . 2007;369:1090-8.




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