Previniendo la Enfermedad Hepática
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Su hígado realiza muchos trabajos vitales. Entre otras cosas, retira las toxinas de su sangre y almacena vitaminas, minerales y energía necesarios para sobrevivir. Desafortunadamente, el hígado es vulnerable a sufrir daño. Puesto que no existe cura para la enfemedad hepática crónica, este daño puede tener graves consecuencias. ¿Qué debe saber para mantener saludable su hígado y prevenir la enfermedad?

La Función de Su Hígado
Su hígado es el órgano más grande y más complejo del cuerpo. Es responsable para metabolizar y eliminar las toxinas que se producen naturalmente así como también muchos tipos de medicamentos. También actúa como una fábrica de químicos, produciendo bilis (necesaria para la digestión), factores de coagulación, otras proteínas en la sangre, así como también colesterol y varias formas de grasas. También almacena vitamina B12, hierro, cobre y glucosa (como la sustancia glicógeno).

Justamente al realizar sus deberes el hígado llega a ser vulnerable a sufrir lesión. Por ejemplo, el desactivar drogas y medicamentos potencialmente dañinos es un trabajo peligroso. El metabolismo de los medicamentos puede dañar las células del hígado y dar como resultado enfermedad hepática crónica o aguda. Los factores evitables que podrían dañar su hígado incluyen el abuso del consumo de alcohol y drogas, medicamentos, infecciones y ciertas condiciones de salud. Las causas más comunes de enfermedad hepática son:

Tipos de Daño Que Ocurren
Algunas veces el daño al hígado es agudo y potencialmente reversible. Otras veces es crónico e irreversible. Los signos comunes de enfermedad hepática aguda incluyen resultados anormales pruebas de sangre en el hígado, ictericia (coloración amarilla de la piel y ojos), pérdida del apetito, náusea, comezón en la piel y dolor abdominal.

Cuando el daño llega a ser progresivo e irreversible, podría llevar a la enfermedad hepática crónica. La pérdida permanente de la función del hígado puede causar una complicación llamada cirrosis o cicatrización del hígado. En casos severos, se podría requerir un trasplante del hígado para preservar la vida.

Otros problemas que se relacionan con la enfermedad hepática crónica incluyen inflamación del abdomen (ascitis), problemas para pensar claramente, (encefalopatía), sangrado gastrointestinal, trastornos sanguíneos y en gran parte un aumento en el riesgo de padecer cáncer hepático .

Prevención de la Enfermedad
Puesto que no se puede curar la enfermedad hepática crónica, la prevención es la clave. A continuación se presentan algunos consejos para ayudar a disminuir su riesgo de desarrollar enfermedad hepática para cada una de las causas más comunes.

Hepatitis Viral
Varios virus contagiosos pueden causar inflamación del hígado (hepatitis):
  • La hepatitis A y E se propagan a través del alimento y agua contaminados o por el contacto persona a persona. Generalmente la infección no progresa a hepatitis crónica. Las medidas preventivas incluyen:
    • Lave sus manos después de utilizar el baño y antes de preparar la comida.
    • Evite consumir mariscos crudos o mal cocidos.
    • Cuando viaje a países extranjeros, consuma sólo alimentos que se sirvan bien calientes; beba sólo agua embotellada y evite el hielo.
    • Al menos un mes antes de viajar, pregunte a su doctor si necesita una vacuna para la hepatitis A o inyección de inmunoglobulina.
  • La hepatitis B , C y D se transmiten a través de la exposición a la sangre infectada, contacto sexual, parto (madre a hijo) o miembros de la familia infectados. La infección puede progresar a hepatitis crónica. Las medidas preventivas incluyen:
    • No comparta las máquinas de afeitar, agujas, cepillo de dientes o corta uñas.
    • Practique el sexo seguro.
    • Obtenga la vacuna de la hepatitis B, especialmente si tiene contacto con personas infectadas, sangre u otros fluidos corporales o si tiene otros factores de riesgo para la enfermedad.
    • Si está embarazada, realícese pruebas de detección en su sangre para la hepatitis B con el fin de proteger a su bebé.

Consumo Excesivo de Alcohol
El consumo excesivo de alcohol puede dar como resultado daño a las células del hígado y finalmente cirrosis (cicatrización y pérdida de la función permanentes). También podría causar resultados anormales de pruebas de sangre en el hígado y hepatitis alcohólica. Las medidas preventivas incluyen:
  • Beba alcohol con moderación.
  • No consuma más de una bebida diaria si usted es mujer o dos si es hombre.
  • Si ya tiene tiene problemas en el hígado, no beba en absoluto.

Diabetes, Nivel Alto de Triglicéridos y Sobrepeso
Estos padecimientos pueden causar una acumulación de grasa potencialmente dañina en el hígado. Generalmente la enfermedad hepática grasosa no causa síntomas y podría manifestarse como resultados anormales de pruebas de sangre en el hígado que al final pueden progresar a cirrosis. Si padece sobrepeso, diabetes o niveles altos de triglicéridos, intente estas medidas preventivas:
  • Normalice sus niveles de azúcar en la sangre con dieta y medicamentos.
  • Pregunte a su doctor sobre formas para ayudar a disminuir sus niveles de triglicéridos
  • Trabaje gradualmente para perder peso excesivo con una dieta baja en grasa y ejercicio.

Hemocromatosis
La hemocromatosis es un trastorno hereditario relativamente común que causa almacenamiento excesivo de hierro en el hígado. Al final esto puede llevar al deterioro de la función del hígado y cirrosis. Las pruebas de sangre (para medir el nivel de hierro y proteína que porta hierro) para detectar la enfermedad y la flebotomía (sangría) para tratar la enfermedad pueden prevenir estas complicaciones, especialmente cuando se diagnostican y se tratan con anticipación.

Cálculos Biliares y Pancreatitis
La vesícula biliar y el páncreas se conectan con el hígado a través de un sistema de conductos. Las enfermedades como los cálculos biliares o la pancreatitis que bloquean los conductos pueden dañar el hígado. Es esencial el alivio de la obstrucción para corregir los problemas hepáticos antes de que progresen y se puede llevar a cabo utilizando ya sea terapia médica o cirugía.

Medicamentos y Suplementos
Muchos medicamentos pueden actuar como toxinas a su hígado. Los culpables comunes incluyen acetaminofén (cuando se toma en exceso), anestésicos, medicamentos convulsivos, antibióticos que se utilizan para la tuberculosis y algunos reductores de colesterol. También ciertas hierbas y suplementos pueden ser tóxicos, incluyendo dosis muy altas de vitamina A o niacina, consuelda, germander, tusílago y sasafrás.

Siempre hable con su doctor acerca de los efectos secundarios potenciales antes de tomar cualquier suplemento o medicamento y pregunte si son recomendables las pruebas en el hígado para cualquiera de sus medicamentos.

Detección de la Enfermedad
Si se presenta la enfermedad hepática, el mejor momento para detectarla es con anticipación. Informe a su doctor de cualquier factor que padezca que podría incrementar su riesgo de padecer enfermedad hepática. Su doctor puede mantener en observación la función de su hígado con pruebas de sangre y ordenar más pruebas si es necesario. Si persisten las anomalías, asegúrese de que su doctor les dé seguimiento y le explique adecuadamente la causa o lo canalice con un gastroenterólogo. Después de todo, necesita de su hígado para vivir.




Fuentes Adicionales:
American Liver Foundation


FUENTES DE INFORMACIÓN CANADIENSES:
The Canadian Association of Gastroenterology (CAG)

Canadian Liver Foundation

Referencias
Resnick RH, Chopra S. Nonalcoholic steatohepatitis: a common hepatic disorder. Family Practice Recertification. 2002;24:43-50.

Riley TR, Bhatti AM. Preventive strategies in chronic liver disease: Part I. Alcohol, vaccines, toxic mediations and supplements, diet and exercise. American Family Physician. 2001;64:1555-1560.

Riley TR, Bhatti AM. Preventive strategies in chronic liver disease: Part II. Cirrhosis. American Family Physician . 2001;64:1735-1740.

Why you need to protect your liver. Consumer Reports on Health. April 2001;6-9.

Yoshida EM. Abnormal liver function tests: What to do for the patient. Consultant. Abril 1, 2003;505-517.

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