Ruido excesivo: perjudicial para la mente y el cuerpo
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Cuando Patrick y Nancy compraron un apartamento en la costa de Escocia, esperaban un retiro pacífico. El año pasado, un grupo de constructores comenzaron las obras de reparación de una terminal de ferris frente a su hogar. Desafortunadamente, las obras solo se podían realizar durante la marea baja.

“Comenzaban a las 10:00 p.m. y continuaban durante seis horas”, recuerda Patrick. “A la noche siguiente comenzaban una hora más tarde y seguían durante otras seis horas. El ruido era tremendo”.

Los trabajadores utilizaban equipos antiguos y ruidosos, y dejaban abiertas las puertas acústicas, cuyo fin era silenciar los generadores. “Era muy estresante, y no podíamos dormir”, cuenta Patrick. “Todas las noches pensábamos: «¿Va a empezar esto otra vez esta noche?»”.

Cómo nos afecta el ruido física y mentalmente
El ruido no deseado que no se puede controlar es un problema por el que vale la pena ponerse a gritar. Ya sean trabajadores en una construcción con martillos mecánicos o el sistema de sonido de 150 decibeles de su vecino, el ruido puede provocar sufrimiento mental y físico. Además de la pérdida auditiva, el ruido excesivo se relaciona con el estrés, las alteraciones del sueño, la presión arterial alta, los trastornos cardiovasculares e incluso los déficits de habilidades de aprendizaje y lectura en niños.

Cómo combatir el ruido tóxico
Existen varias medidas que puede tomar para evitar que el ruido lo afecte:

  • Ruido en el lugar de trabajo: si le molestan los ruidos fuertes y persistentes en el trabajo, como los de una línea de montaje desvencijada, puede pedir que se mejoren las condiciones del entorno laboral. Si no obtiene respuesta, puede utilizar tapones para los oídos, aprender a trabajar en esas condiciones o cambiar de empleo.
  • Ruidos del barrio: si vive en una calle principal con tránsito de autobuses y frente a un conjunto de luces, puede trasladar la sala y la habitación principales a la parte trasera de la casa, si la arquitectura de su hogar lo permite. Un segundo conjunto de cristales, en el que se coloca una segunda ventana dentro de la primera, también puede reducir el ruido. Incluso aunque estas medidas no proporcionen silencio total, le dan una sensación de control.
  • Ruido de vecinos: a la mayoría de las personas no les gusta confrontar a la persona que vive al lado, ya que temen que si dicen algo acerca del ruido, el problema se agrave. Para tomar cierto control, considere la opción de hablar con su vecino o escribir una carta en tono respetuoso para informar a la persona que existe un problema.
  • Acciones judiciales: si todo lo que hizo no funcionó, es posible que deba tomar el camino judicial. En la mayoría de las ciudades hay un departamento de protección ambiental que se dedica a tratar los problemas por ruidos. Una persona que trabaja allí va a su casa y mide el nivel de ruido. Si este supera el nivel permitido, se emite una infracción. Si el problema lo tiene con un vecino ruidoso, es posible que deba comunicarse con la policía.



RESOURCES:
American Psychological Association

Center for Hearing and Communication

CANADIAN RESOURCES:
Canadian Academy of Audiology

The Canadian Hearing Society

References:
Stansfeld S, Matheson M. Noise pollution: non-auditory effects on health. Br Med Bull. 2003;68(1):243-257.

Noise. Centers for Disease Control and Prevention website. Available at: http://www.cdc.gov/nceh/hsb/noise/. Accessed November 12, 2013.

Noise pollution. US Environmental Protection Agency website. Available at: http://www.epa.gov/air/noise.html#health. Updated July 16, 2012. Accessed November 12, 2013.

Last Reviewed November 2013



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