Entendiendo y Controlando la Respuesta Al Estrés
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Imagine por un momento que usted está viviendo en la Edad de Piedra, hace algunos 10,000 años. Su día consiste en gran parte en recolectar la comida para que usted y su familia se alimenten. La vida es estresante, pero no tiene quejas. Sus prioridades son claras, sabe cómo sobrevivir y se enorgullece en su capacidad de controlar cualquier cosa que se interponga en su camino.

La Repuesta al Estrés
Ahora imagine que anochece y usted y algunos acompañantes regresan de un largo y agotador día de cacería. De repente se encuentra con una pequeña jauría de lobos asustados, obviamente los amenaza su presencia. Una confrontación violenta es inminente. Como si se encendiera un interruptor oculto, instintivamente pone en movimiento un torrente de reacciones psicológicas, emocionales y conductuales diseñadas para maximizar sus probabilidades de supervivencia. A esto se le llama respuesta al estrés.

Para sobrevivir frente a este factor estresante, necesitará ver claramente (incluso en el anochecer), pensar coherentemente, moverse rápidamente y cooperar con sus aliados. Esto requiere un incremento agudo en el flujo sanguíneo y suministro de oxígeno a su cerebro, sentidos especiales y músculos esqueléticos. Su ritmo cardiaco aumenta, su presión arterial aumenta, su respiración se acelera, sus vías respiratorias se ensanchan.

La sangre se desvía de los órganos esenciales tales como su piel, la cual se torna fría y húmeda. Sus pupilas de dilatan y, en caso de que se lesione en una batalla subsiguiente, su sistema inmunológico se suprime para disminuir las consecuencias dolorosas de la inflamación. Dos hormonas del estrés, que las glándulas suprarrenales producen en gran parte, orquestan principalmente estos cambios fisiológicos: epinefrina (o adrenalina) y cortisol.

Usted y sus acompañantes saben exactamente lo que tienen que hacer. Coordina sus posiciones, levanta sus armas y se prepara para la pelea. Afortunadamente, los lobos se repliegan. Mientras el peligro disminuye, también lo hace la respuesta al estrés, la cual es altamente adaptable a un entorno que cambia rápidamente. Así como se enciende rápidamente, ésta se apaga una vez que la amenaza ha pasado. Procede a regresar a casa, sacudido un poco, pero por otra parte sintiéndose bien a medida que sus niveles de epinefrina y cortisol regresan a la normalidad.

Las Personas de la Edad de Piedra en el Siglo XXI
Ahora imagine que está en el presente. Su día consiste en gran parte en ganar dinero para que usted y su familia tengan comida con que alimentarse. Anochece y se prepara para regresar a casa después de un largo y agotador día en el trabajo. En su camino a la salida, su jefe hostil lo acusa inapropiadamente de un error que no cometió e insiste que corrija inmediatamente el problema. Aunque no es inminentemente un asunto amenazante para la vida, este golpe a su integridad es suficiente para encender una respuesta típica al estrés, la fisiología de la cual no ha cambiado desde la Edad de Piedra. Los supervisores, plazos de entrega, responsabilidades e injusticias sociales han reemplazado a los animales como factores estresantes en su entorno.

Entonces, ¿qué hace?

¿Discute con su jefe o renuncia a su trabajo para escapar de su comportamiento amenazante? Por el contrario. Al sentirse atrapado por las expectativas de la sociedad, usted responde apretando los dientes, "lo siento. Me haré cargo de ello." Aunque su homólogo de la Edad de Piedra estaba libre para pelear o huir, usted está obligado a soportar la confrontación. Su reacción al estrés no tiene lugar a dónde ir. Y, a diferencia de los lobos que se retiraron, usted se enfrenta a factores estresantes similares todo el día, todos los días.

Estrés y Salud
Una inadaptada respuesta al estrés (una que esencialmente nunca se encierra) es potencialmente dañina en dos formas:
  • Los aumentos continuos o repetidos de exceso de la hormona del estrés son perjudiciales a los sistemas cardiovasculares e inmunológicos, aumentando potencialmente su riesgo de padecer cardiopatía coronaria , apoplejía , cáncer , infección recurrente y otras enfermedades crónicas.
  • Como una salida al estrés constante, usted es más propenso a recurrir a comportamientos destructivos tales como abuso del consumo de cigarro , consumo excesivo de alcohol e indulgencia excesiva alimenticia.

  • Irónicamente, la misma respuesta al estrés que pudo haber salvado su vida en la Edad de Piedra puede matarlo hoy en día.

    Entonces, ¿cómo evita los efectos dañinos del estrés prolongado? Existen dos enfoques básicos: elimine los factores estresantes o disminuya la respuesta al estrés. Evitar el estrés en su totalidad parece ser la estrategia más obvia y prometedora. Sin embargo, ésta no es una opción realista. La vida ha sido estresante desde la Edad de Piedra y no hay mucho que usted pueda hacer para evitarlo.

    Formas para Adaptarse al Estrés
    En lugar de intentar esconderse de lo inevitable, tiene más sentido moderar los efectos dañinos de la respuesta al estrés. Existen tres formas básicas para lograr esto:

    Utilice la Respuesta al Estrés
    ¡No se quede con los brazos cruzados! Aunque sus hormonas del estrés estén en un nivel alto, canalícelos en actividades productivas. El ejercicio es una salida ideal para el exceso de epinefrina y cortisol. No sólo el ejercicio regular beneficia claramente los sistemas cardiovasculares e inmunológicos, también contrarresta las emociones destructivas que con frecuencia se relacionan con la respuesta al estrés, como ansiedad y depresión .

    Alivie la Respuesta al Estrés
    Originalmente, científicos asumían que la respuesta al estrés era involuntaria: completamente fuera del control malintencionado. Sin embargo, recientemente investigadores han descubierto nuestra capacidad para disminuir conscientemente nuestro ritmo cardiaco y presión arterial , aumentar la temperatura de nuestra piel y disminuir nuestro tono muscular a través de la meditación y otras formas de intervenciones de mente y cuerpo. De manera interesante, también han encontrado que los niveles de la hormona del estrés disminuyen durante estas actividades. El yoga y el tai chi, los cuales combinan la meditación con el ejercicio, podrían ser particularmente efectivos al mitigar la respuesta al estrés.

    Evite la Respuesta al Estrés
    Al volver a interpretar el impacto de un factor estresante, podría ser posible evitar o limitar severamente una inadaptada respuesta al estrés. Aunque el estrés en su vida es muy real e inevitable, usted podría tener una noción exagerada de su magnitud y significado. Aunque es completamente apropiado tener una mayor respuesta al estrés cuando se enfrenta a una jauría de lobos, una mala interpretación de los hechos de su jefe no necesita forzosamente producir un aumento prolongado de las hormonas del estrés.

    Un proceso llamado terapia cognitiva conductual puede capacitarlo para pensar y actuar en formas que den como resultado respuestas más realistas y saludables al estrés. Un especialista en terapia cognitiva conductual lo ayudará a aceptar el hecho de que la vida es estresante. Observará que la salud no proviene del evitar factores estresantes inevitables de la vida, sino al encontrar la capacidad de adaptarse a sus retos.




    Fuentes Adicionales:
    American Psychological Association


    FUENTES DE INFORMACIÓN CANADIENSES:
    Canadian Psychiatric Association

    Canadian Psychological Association

    Last Reviewed noviembre 2009



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